La leyenda y los tres tesoros

La leyenda cuenta la historia de un reino que es asediado por un dragón, que devora al ganado, destruye las cosechas y tiene aterrorizados a sus habitantes. El rey, para evitar que el dragón siga con sus fechorías, pacta con él la entrega de alimento de forma regular, pero cuando el ganado escasea impone a los habitantes del reino sacrificar una doncella al mes. Para decidir quién debía ser entregada al dragón, es celebrado un sorteo. Sin embargo, el rey, en complicidad con su corte y temeroso de perder a su hija, hace trampa en los sorteos. Al paso del tiempo el engaño se hace evidente y la princesa descubre el montaje. El amor de la princesa por su pueblo, sumado a la compasión por las doncellas sacrificadas y sus familias, le impulsa a entregarse al dragón en sacrificio. Cuando la princesa es llevada al dragón, aparece el caballero, quien valeroso se enfrenta a la bestia y la vence. Así, el caballero salva a la princesa y libera al reino del sufrimiento.

La leyenda del Dragón, la Princesa y el Caballero, es contada de diversas formas dependiendo de la región o la época. Todos los relatos son amplios en detalles y con un final que varía según el mensaje a trasmitir.

Iniciamos el análisis de los personajes con el dragón. Un ser fantástico que simboliza nuestro ser más primitivo. La bestia capaz de despertar nuestras pasiones. Los instintos viscerales. La carne que llama y reclama. Los deseos que devoran la vida, y nos consumen. El dragón, desde la Medicina Tradicional China, lo podemos asociar al Jing, que es nuestro ser sustancial, la esencia y todo lo corpóreo.

La princesa, por otro lado, es la luz diáfana y pura. Que asociamos al  o la fuerza vital. Aquello que nos mueve y nos permite existir. El personaje simboliza el amor que debe guiarnos por encima de la razón y del miedo al sufrimiento. La princesa es la compasión en nosotros, la capacidad de sacrificarnos por los demás y por el bien común. Lo más bello, lo más preciado. El amor, La vida.

Por último aparece el caballero, quien completa el relato pues aporta el equilibrio a la voracidad del dragón y a las pasiones que despierta. El caballero representa la nobleza. Es ilustre, generoso y excelente. Tiene virtudes que lo enaltecen, pero es ecuánime, ya que posee la capacidad de discernir, de separar la verdad y de la fantasía, lo justo y de lo injusto. Su espada y su escudo simbolizan su virtud, le protegen contra el fuego de la injuria y le permiten someter a la bestia, vencer al dragón. En la Medicina Tradicional China lo asociamos al Shen, la mente y el pensamiento lucido, que es capaz de reconocer nuestro rumbo por la senda de la vida.

La leyenda del Dragón, la Princesa y el Caballero, destaca porque nos acerca a la comprensión de nuestro ser. Los personajes simbolizan, desde la ciencia del Qí Gong y la Medicina Tradicional China, las tres energías que nos integran. Tres tesoros cuya incesante interacción son la fórmula de nuestra existencia: el Jing, el  y el Shen.  Sustancia, Vitalidad e información. Conocerlos y sentir en nosotros su fuerza, permite armonizarlos para que el andar por la vida sea más placentero y gozoso

 

En el artículo de hoy retomaremos el concepto de los Tres Tesoros, para que el lector pueda comprender porqué es una idea y un pilar fundamental en la Medicina China.

Los Tres Tesoros (三宝, San Bao) están formados por:

  • El Shen (Espíritu) 神
  • El Qi (Energía) 氣
  • El Jing (Esencia) 精

Es muy importante recalcar que los tres son diferentes estados de condensación del Qi.

El Jing es la energía más densa, es lo que podemos ver y palpar, el Qi es la energía que nos mueve, la que nos da fuerza y el Shen es la energía más etérea y sutil.

Para entender aun más el concepto y ver hasta que punto tiene influencia esta idea en la cultura china, el propio carácter tradicional de Qi 氣 está compuesto por dos carácter es simples, por un lado el de Vapor 气 y por otro el de Arroz 米.

El Qi puede ser tan inmaterial como el vapor y a la vez tan sólido y denso como el arroz.

El Jing: El Jing o Esencia, se debe dividir en dos ideas, por un lado abarca todas las sustancias fundamentales de nuestro cuerpo, sangre, sudor, saliva, semen y todo el grupo de líquidos orgánicos; y por otro, hace mención al Jing de Riñón que provienen de la teoría del Cielo anterior y Cielo posterior.

El Cielo anterior es la energía ancestral, nuestro material genético.

El Cielo posterior son las sustancias obtenidas después de la metabolización de los alimentos y del aire, y que sirve para recargar el Jing Anterior.

En clínica, una deficiencia de Jing de Riñón puede causar trastornos óseos, enfermedades reproductivas y relacionadas con la sexualidad, retrasos en el crecimiento o trastornos en la pubertad, por otro lado todas las malformaciones congénitas suponen una insuficiencia de Jing.

El Qi: Como hemos mencionado antes, el Qi es todo y todo es Qi, todas las manifestaciones de la naturaleza son expresiones de energía.

En Medicina China se reduce su significado, diferenciándolo un poco del resto de manifestaciones, para poder realizar una práctica clínica más eficiente.

Las manifestaciones del concepto de Qi que más se utilizan en Medicina China son:

  • Controlar las funciones de cada órgano
  • La energía que circula por los meridianos
  • Las diferentes capas de energía
  • Los agentes climáticos externos

El Shen: El Shen es la salud espiritual y emocional, se ocupa de una parte de nuestras actitudes y moldea nuestra personalidad, influyendo directamente en nuestra salud física.

Se divide en 5 “almas”, una para cada órgano de la teoría Zang Fu de la Medicina China y tienen mucha relación con el estado de cada órgano.

Las manifestaciones clínicas para saber si hay falta de Shen aparecen en forma de enfermedad mental o física, retraso en la comprensión, falta de personalidad, habla incoherente, tez pálida, ojos sin brillo, sequedad en el pelo, siendo el Corazón el principal órgano de regulación.

El Shen es la manifestación del equilibrio con el todo, cuanto mejor estemos mentalmente mejor estaremos físicamente.

La relación entre ellos

Los tres no pueden ser sin la existencia de los otros dos, se necesitan entre ellos, el Shen promueve el Qi, el Qi carga cada día el Jing y el Jing ancla y nutre al Shen.

Desde la Medicina China se busca el equilibrio de los Tres Tesoros para asegurar una correcta relación entre ellas y por ende el bienestar físico y mental.

 

Referencias

Maciocia. G. (2007) Los Fundamentos de la Medicina China. Ed. AneidPress

Huang Di Nei Jing Ling Shu (Eje Espiritual) (2009). JG Ediciones

Mendez Pendavís, C. (2007) Apuntes Fundamentos de la Medicina China. Ismet